Sin pensarlo tenemos un arma poderosa: el carro de la
compra. Hace muchos años que soy selectiva y la estoy utilizando, no todo lo
compro, leo todo y me tomo mi tiempo desde que cayó en mis manos un listado de
una Doctora en pediatría el cual tiene casi 40 años, imaginaros ahora si
investigáis.
En aquel entonces había muchísimos menos productos con
aditivos de todo tipo en la alimentación, he ido leyendo y devolviendo al mismo
tiempo en las estanterías todo aquel producto alimentario o de limpieza que
pensaba llevaba mucho de artificial y dañino al mismo tiempo. Hoy en día
considero que es escandaloso sobre todo porque muchos productos se los dan a
los niños sin pararse a pensar y creyendo por el etiquetado que están dándoles
cosas saludables, los adultos pueden elegir, pero los niños… se dice que dentro
de diez años todos obesos y no me extraña porque se sabe perfectamente las
porquerías que están autorizando y que la gente va al super y las echa al carro
sin pararse a mirar todos los aditivos que lleva. Pero ser selectivo en elegir
productos no quiere decir siempre que sea caro, hay que leer todo en bien de
nuestra familia, mucha gente pensará y me dice “es que yo no tengo tiempo” ¿qué no se tiene tiempo?, creo que es cuestión de voluntad simplemente en bien de
los nuestros y de nosotros mismos, huelga decir que esto lleva a intolerancias
alimentarias y todo tipo de alergias alimentarios también.
Voy a hablar por mí, cuando le dije a mi endocrino hace años
que los lácteos no me sentaban bien me dijo que no eran los lácteos en sí sino probablemente
todas a las porquerías que añadían y eso era más complicado de averiguar. Hace
unos años finalmente me hicieron pruebas y salió mi intolerancia a la lactosa,
cosa que si en vez de tenerme entretenida que si galgos o podencos durante años
me hubiesen mandado a un alergólogo yo hoy estaría tomando tranquilamente lácteos
de todo tipo, éste te hace las pruebas pertinentes de los alimentos y según ve te
los quita y poco a poco te los va incluyendo y vas volviendo a tolerarlos. Sé
esto porque por otro motivo; tuve que ir a un alergólogo y así me lo estuvo
explicando y también me dijo que como hacia tanto tiempo que había retirado los
lácteos ya no tenía solución, solo me dio unas pautas que he ido siguiendo.
No quiero dejar pasar sin exponer que el carro de la compra
puede ser otra arma buenísima para ayudar al campo, la ganadería y la pesca, comprar
productos españoles siempre que se pueda, de lo contrario estamos colaborando a
que estos desaparezcan y todo nos lo traigan de fuera como ya está sucediendo en
muchos con un mínimo control en muchas ocasiones. Yo no soy de supermercado y tengo
la suerte de poder acudir a pequeños comercios que se proveen de muchos
productores de cercanía. En caso de tener que acudir a algún supermercado si no
es producto español vuelve a la estantería.
Mucho ojo con el etiquetado porque en infinidad de ocasiones
es engañoso, pone que es producto español, pero… es únicamente el envasado lo
que se ha hecho en España.
Si no nos concienciamos se pagará una factura bien cara ya
que lo de fuera no viene con las exigencias fitosanitarias como ya he dicho
anteriormente. Aquí los ministerios les exigen mucho a los nuestros y mucha
tolerancia para lo de fuera, va en ello nuestra salud.
Hablando del campo quiero tener en este mi humilde espacio
un cariñoso recuerdo para David Lafoz agricultor víctima por tantas exigencias
para no dejarlo vivir de su trabajo, un fuerte abrazo para su familia, no te
olvidamos ni a ti ni a tantos otros más.
































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