miércoles, 22 de abril de 2026

LA CARNE


 

Muchos amigos del blog de cocina habréis observado que cuando publicáis alguna receta de carne no suelo comentar, hay un buen motivo que explico. Desde pequeña que la carne no ha sido un plato de mi gusto siempre me daba no sé qué, cuando mi abuela me preparaba algún trozo a la plancha me lo comía a regañadientes y me lo tenía que hacer como si fuera una suela de zapato, si era guisada siempre protestaba y en cuanto a los embutidos lo mismo, esto fue creciendo con los años hasta que dejé de comer por completo, de esto hace ya ni me acuerdo. Lo achaco quizás a que desde pequeña mi abuela me decía cuando mataba algún animal del corral que la ayudara a pelarlo, esto quizás me hizo aborrecer de alguna manera la carne en general, aunque también he de comentar que a mi padre no le hacía mucha gracia tampoco y cuando mi abuela preparaba siempre le decía lo mismo -madre me ha matado- esto era porque le gustaba bien poco, aunque nunca sabré si fue por algo determinado. De ahí que cuando publicáis algún plato que no dudo estará suculento y de diez no os comente, pienso que sería injusto deciros que bueno está si yo sería incapaz de comérmelo, ¿no os parece?.

Imagen de cabecera sacada de internet.


domingo, 29 de marzo de 2026

ROMA
















Sigo con mi viaja a Italia. A la vuelta a casa como había que volver a hacer Olbia, Roma se decidió pasar los cuatro dos días en Roma, fue una magnifica idea, todo un acierto ya que nunca pensé pasearme por Roma. El aeropuerto de Fiumicino está muy bien comunicado por tren, va directo al centro, bajamos en la estación del Trastévere ya que teníamos el hotel por aquella zona. Salimos de la estación y como teníamos tiempo de sobra hasta que nos entregaran la habitación y poder dejar todo, enfilamos la avenida que hay enfrente de la estación el “Viale di Trastévere” que llega hasta el rio; intuíamos que el recorrido era largo, pero mereció la pena ir por ella y eso que sus hermosos plataneros estaban completamente sin hojas, en primavera y verano será una pasada enfilarla con sus árboles tan frondosos y dando tanta sombra, árboles que separan el tráfico de sus grandes aceras que bordean la avenida y de vez en cuando el tintineo del tranvía. Dejamos todo después de una buena caminata ya que el hotel estaba más cerca del rio que de la estación y a andar de nuevo, nos dimos una vuelta por lo más emblemático del Tratévere y la verdad lo podéis comprobar en las fotografías de cómo están algunas de sus callejuelas con los edificios pintarrajeados algunos hasta la segunda planta, me pregunto cómo se ha consentido, para mi es un hecho vandálico, habrá quien lo encuentre muy artístico. Siguiente parada el rio Tiber majestuoso a su paso por la ciudad, los colores agua y cielo muy bonitos a esa hora del día. De ahí al panteón de Agripa, yo siempre he entendido que el panteón era de Adriano, no iba muy desencaminada ya que Adriano fue el que lo reconstruyó casi en su totalidad después de que este sufriera un gran incendio que lo destruyó, Adriano dejó la inscripción en su fachada original dedicado a Agripa. Te sientes muy pequeño ante las columnas de su fachada, son enormes y grandiosas, nos hubiese gustado mucho entrar dentro y mirar hacia su cúpula, pero… las colas a esa hora eran ya considerables y no teníamos demasiado tiempo. La siguiente parada la Fontana di Trevi, entras en esta plaza y no te imaginas la grandiosidad de la fuente, la hemos visto en infinidad de documentales y películas, pero una vez te plantas allí no es ni sombra de lo que te imaginabas, otra sorpresa gratísima. Yendo hacía el Coliseo anda que andarás porque todo es a base de andar mucho si quieres ver, pasas por infinidad de lugares que te asombran también muchas en estado de restauración, columnas que da vértigo mirar para arriba pensando en cómo se construyeron, plazas con fuentes descomunales, edificios que no sabes hacia donde mirar, en una de las plazas acabamos en un mercado de frutas y verduras, sitio que me encanta visitar allá donde vamos, y un largo etc. Cuando enfilamos la avenida en la cual se veía el coliseo al fondo me sentí decepcionada, así como la fontana di Trevi me impactó, el coliseo a medida que me iba acercando me iba decepcionando más, en documentales me había parecido algo más grandioso, espectacular y lo vi encerrado y pequeño para la imagen que tenía. Muy cerca del coliseo el arco del triunfo de Constantino, la misma sensación que con el panteón, he tenido con cada uno de los edificios y demás que hemos ido encontrando a nuestro paso un sentimiento de pequeñez. Después del arco del triunfo ya andábamos cansados y decidimos irnos al hotel a descansar un poco hasta la hora de cenar, habíamos descubierto por la mañana una calle con muchos restaurantes en el Trastévere, nos decidimos por uno y lo acertamos, cenamos y comimos al día siguiente de maravilla, cantidad y calidad, la lástima es que yo llevaba un problemilla de estómago y no pude disfrutar como me hubiese gustado. Después de la cena ellos pudieron disfrutar de un buenísimo helado en una heladería cercana “Fior Di Luna” que había ganado un premio a nivel mundial, yo a hacer bondad.

Al día siguiente hubo que levantarse temprano por adelantar el día ya que nuestros respectivos vuelos eran por la tarde, noche. Me hacía ilusión ver la plaza de España, plaza que había visto en reportajes y postales y no sé porque me llamaba, la embajada española muy cerca. Me desilusioné un poco ya que siempre la había visto llena de flores, verde y me encontré una plaza y escalinata sin nada, esto lo llevo observando en muchas plazas y ciudades incluida la mía, tendrán un extraño motivo… las plazas y calles demasiado diáfanas. Seguimos deambulando por la Roma antigua, se quedó muchísimo por ver de ahí que en el próximo viaje Dios mediante me hace muchísima ilusión pasar algún día más por ella. De Venecia me enamoré completamente pero de Roma también; hay una conexión que no puedo explicar con ambas ciudades, además como no andaba bien de la barriga se me quedó pendiente el helado que no pude tomar y un buen dulce en la pastelería de uno de los mejores pasteleros Italianos Iginio Massari (al que sigo desde hace tiempo) ya que no pude probar ninguna de sus exquisiteces, su pastelería en Roma está ubicada en el pasaje Alberto Sordi, pasamos por algunos de estos pasajes y hay que mirar no solo las tiendas sino al techo, son una maravilla.

Después de comer y recoger todo nos dirigimos a la estación y de allí al aeropuerto, una vez dentro nos despedimos pues cada uno tuvo que pasar el embarque por sitio distinto para su vuelo, con lo grande que es Fiumicino nos comunicamos por teléfono y casualidad o que tenía que ser estábamos a dos pasos así que hasta la salida de nuestros respectivos vuelos estuvimos juntos de nuevo, las despedidas ya se saben, ¿no?.

 

jueves, 12 de febrero de 2026

MI VIAJE NAVIDEÑO


De nuevo he estado una buena temporadita ausente de los blogs esto ha sido debido a mi reciente viaje a Italia, lugar donde tengo a mi hija. Muchos padres últimamente tienen a sus hijos fuera de España entre los que me encuentro y se lo que supone. En mi caso hacía algo más de un año que por circunstancias no había podido abrazarla. La video llamada está muy bien, pero…como un buen abrazo y pasar días con ellos no hay nada y eso lo sabemos muchos.

Comenzó el viaje un poco accidentado, pero a la vez sumamente tranquilo, justo dos días antes se nos comunica que nuestro vuelo había sido retrasado en vez de salir a las 12:15h saldría a las 14:15h. Subimos a nuestra hora al avión pero al final salió a las 16h, no  se nos dijo muy a las claras el motivo del retraso pero en Roma nos dimos cuenta de que todos los aviones salían con retraso y  entonces se nos dijo que había huelga de controladores, cosa que nos llevó a perder el vuelo de enlace ya que íbamos Valencia, Roma, Roma, Olbia. Fue una buena jugarreta porque perdimos no tan solo el vuelo sino el importe del mismo, tuvimos que coger otro vuelo que salía a las 21h. Un viaje que pensábamos hacerlo rápido y en pocas horas estar en casa de nuestra hija se complicó desde el principio de llegar a media tarde aun con escala a llegar a las 01:30h, en fin. A pesar de nuestro primer vuelo retrasado decidimos salir de casa a la misma hora prevista intuyendo yo algo, no sé y lo acerté, el tren de mi ciudad a Valencia suele tardar unos 55 minutos pues bien tardó 2 horas en hacer el trayecto, en unos tramos iba lento, en otros paraba, un desastre, ya sabíamos de los retrasos en los trenes que suceden desde hace tiempo y ahora con lo sucedido en Adamuz aun comprendemos más cosas. Llegamos a Roma y bien, el aeropuerto Fiumicino es enorme pero acostumbrados como estamos desde hace años a pisar aeropuertos no me asustó en absoluto, preguntamos donde teníamos que coger el enlace ya que no teníamos seguro si había que volver a pasar la puerta de embarque cosa que no hay que hacer cuando ya estas dentro del aeropuerto y has pasado la primera en tu destino, esto es algo que no habíamos hecho nunca hacer el viaje donde fuera haciendo escala y esa era la duda, así que a esperar a que saliera en pantalla. Al rato otra sorpresa más nuestro nuevo vuelo también iba con retraso, pero… el retraso fue que al final saldría casi a las 24h en vez de la 21h, pues nada a seguir esperando, estuvimos paseando por dentro del aeropuerto viendo todo lo que había por allí que como he dicho antes es enorme en todos los aspectos incluidas tiendas que no imaginas que pueda haber tantas en aquel pasillo enorme.

El reencuentro se puede imaginar y los días posteriores ni os cuento,  aterrizamos con agua y hasta que nos vinimos agua y más agua con una terrible humedad, el sol se vió en días contados… una exageración pero todo mereció la pena y mucho, han sido unas buenísimas Navidades (espero y deseo que en vuestras casas con los vuestros también), incluido mi cumpleaños que celebramos allí el 7 de enero y aunque os parezca extraño no había soplado nunca las velas, en mi zona no se celebraba el cumpleaños era el santo y así lo seguí haciendo, de bien mayor es cuando se comenzaron a celebrar los cumpleaños traídos quizás de otras regiones de España. Mi padre a pesar de no estar mi madre en cuanto cumplí unos 10 años y llamarme como ella se celebraba con regalos y demás viniendo familiares y amigos, toda una celebración.