miércoles, 21 de octubre de 2026

AL HILO


Al hilo del comentario de Gloria de “Marinando la perdiz” en mi anterior entrada sobre algunas intolerancias y alergias me da pie para contar mi experiencia con una pescadería a la cual iba desde hace seis años (por cierre de mi pescadería de habitual) y que desde hace dos años me ha estado pasando lo que voy a explicar. Comenzamos a notar en los pescados un saborcillo parecido a limón, era un sabor no muy grato al paladar sobre todo el marisco. A renglón seguido comenzamos a notar tanto mi marido como yo que la orina comenzó a oler sobre todo la de la mañana a aguas fecales, nos sonó muy raro y comencé a preguntar en mi entorno por si a alguien más le ocurría pensando si pudiera ser consecuencia del agua potable a personas que no iban a la misma pescadería y me dijeron que no. A partir de ahí ya planté las orejas y comencé a observar si era con todos los pescados como así fué, además que comenzamos a notar el mismo gusto a todos sin ningún sabor característico y sabroso de cada uno. Quise irme a otra pescadería por que en esta que he menciono acabé comprando solo lo justo, me sabía mal irme porque el trato había sido excelente (todo hay que decirlo) pero tenía casi la certeza de que me estaban perjudicando (ojo no infringen ninguna ley según he investigado y puede venir desde el mercado mayorista de donde sea que compren el género, porque lo que pongan sea donde sea está aprobado por el ministerio no creo que se quieran pisar los dedos) pero… nos están perjudicando.  Quise en un principio alternarlas las dos, en esta nueva me ocurría menos pero no dejé el olor ese penetrante a cloaca que he mencionado antes, comencé a tener episodios de estómago, por Navidades lo pasé fatal con dolor de estómago, vomitando y no me entraba la comida, por estas fechas como me encontraba en Cerdeña en casa de mi hija (allí comemos bastante pescado, yo es lo único que como ya que con la carne estoy peleada como ya he mencionado en ocasiones y si no como pescado estoy perdida, porque el resto de alimentos aunque coma de todo no son suficientes por la tesitura en que me encuentro), la comprobación fué que el olor desapareció, cuando regresé quise volver a probar y lo mismo, ya tuve la certeza del todo, lo que em provocaba esa anomalía era  los productos conservantes que puedan poner en el pescado y marisco para mantenerlo y tenga buena apariencia. Entonces y ojalá lo hubiera hecho ante se lo comenté a mi amiga y antigua pescadera donde iba durante tantos años sin ningún problema (cerró por jubilación) lo que me ocurría y casi me lo aseguró, ellos no ponían nada de nada les daba miedo perjudicarse incluso ellos que comían del producto que vendían. Me recomendó una pescadería muy pequeñita de toda la vida pero que yo ni pensé porque la tengo bastante lejos de mi casa, ellos van a comprar allí desde que cerraron, vuelvo a decir que ojalá se lo hubiese dicho antes porque ahora estamos bien, y yo del estómago que ni me creo. Este hombre va a la subasta cada tarde al puerto que tengo más cercano, no compra lo que él piensa que va a vender en el día y la calidad vamos… ni punto de comparación, cada pescado o marisco sabe a lo que tiene que saber en cada especie desde que recuerdo, pero… lo más importante que ahora estamos bien, lo pasé mal y la última vez que vomité pensé de verdad que tenía algo malo.

Os adjunto el enlace de NORMA del blog “Siempre será primavera”, su última entrada sobre aditivos alimentarios es muy, pero que muy interesante.

https://siempreseraprimavera.blogspot.com/