lunes, 28 de noviembre de 2016

MARUJA



Por circunstancias de mi vida, he tenido que cambiar bastantes veces de casa. Siempre he tenido la suerte de tropezarme con magníficos vecinos de rellano, de los cuales solo conocía a dos por haber sido compañeras de colegio ellas, de muchos hablare en otra entrada, ahora me voy a centrar solo en la persona que tengo a mi lado desde hace 25 años.
Esta familia se vino a vivir cuando hacía tan solo un año que me había cambiado a mi nueva casa, se componía de tres personas, el matrimonio y un hijo. La madre Maruja tenía la edad que ahora tengo yo 62 años, una mujer de complexión fuerte, alta y robusta y unos ojos azules  preciosos. Enseguida congeniamos y en poco tiempo pasó a ser algo mas que una vecina y una simple amistad. Comenzó a hacer cosas por mí, que solo una madre hace. El cariño que nos fuimos tomando fue ha sido y será reciproco, soy una persona que se vuelca enseguida cuando ve que se portan  bien conmigo.
No ha sido solo así conmigo, con su familia (por ello la han llamado cariñosamente, la tía mima), siempre ha estado ahí, tanto para sus hermanos como para sus sobrinos e incluso para sus resobrinos ha sido una madraza para todos, en los momentos buenos y en los malos me quedo sin palabras para poderla calificar.
Una mujer que desde pequeña tuvo que ser valiente ya que vivió la guerra y la posguerra, para su familia fue duro (como para la mayoría de familias, en aquella época). Su vida fue mejorando con los años y lucha.
Cuando se vino a vivir aquí yo conocí a una persona curtida por los años y feliz, con su transistor siempre puesto, la música ha sido y es su compañera muchos ratos.
Fueron pasando los años y me fui convirtiendo en algo mas que una vecina, hasta el punto que me había estado diciendo desde mucho tiempo que una de sus ilusiones era cumplir los cincuenta años de casada y así ocurrió, pudo cumplir su sueño. Celebró las bodas de oro con tanta alegría y felicidad que no cabía en sí, preparó junto a su familia una comida para celebrarlo en un restaurante conocido el cual cerraron para tal evento, acudiendo solo la familia mas cercana y de amigos mi marido y yo, pues decía que éramos como de la familia y no podíamos faltar. Ese día a sus propios familiares  les dijo (y me dio bastante apuro), que yo era como si fuera su hija.
La felicidad completa ya sabemos que no existe pues al poco tiempo se torció todo Paco padre enfermó (así es como suelo llamarlo siempre) duró muy pocos meses, para todos fue un golpe pero a ella, se le hundió el mundo entero. Su hijo se volcó en cuerpo y alma (he decir que sigue soltero y es una persona como pocas, no lo hurta que lo hereda), primero con la enfermedad de su padre y luego en que su madre siguiera adelante. Esto pilló al matrimonio con 82 años. Yo a mi vez me he seguido volcando en ella todo lo que puedo, para que reaccionara a tan duro golpe. Parecía que con los meses iba reaccionando un poco y asumiendo (entre comillas), la pérdida.
A renglón seguido se vino abajo pues su salud comenzó a deteriorarse, esto en una persona que ha sido de hierro y con una salud idem, está siendo muy duro, aún así se mete en la cocina ella y su andador y a tracamundear todo lo que puede, dice que no se tiene que rendir, así y todo en infinidad de ocasiones me dice que ya esta preparada para irse y le digo que tiene que durar mas que el culo de un cántaro, que solemos decir por mi tierra y nos reimos.
Siempre nos hemos tenido una absoluta confianza, desde hace algún tiempo paso muchos mas ratos con ella, tenemos largas charlas que nos van muy bien a las dos, los asuntos son desde lo personal a poder hablar de cualquier tema. Tiene una mente privilegiada, clara como el agua y es sumamente abierta, da gusto tocar el tema que sea, cada día uno. Ultimamente (como es normal a su edad me dice que pierde el hilo de la conversación, le doy la pauta y a  continuación seguimos charlando. Ya me gustaría llegar a su edad y tener la cabeza tan en su sitio. La cocina nos apasiona a las dos, así que tenemos tema enseguida al respecto, he aprendido mucho de ella y espero hacerlo un poco mas aún.
A lo largo de los años en infinidad de ocasiones le he dicho que tenía la sensación de que mi madre la había puesto a mi lado para que fuera mi apoyo. Ahora es ella la que en algunas ocasiones me dice lo mismo pero al contrario. Me habla mucho de su madre, la tiene muy presente y de su marido no digamos, lo nombra seguido, seguido.
Le leí el primer borrador que hice y se me puso a llorar, a mi se me puso un nudo en la garganta ya que de verla también me emocioné, no pensaba que se lo tomaría así.
He querido retomar el blog hablando de Maruja, es una minucia después de todo lo que yo he recibido de esta gran mujer. Espero pasar algunos ratos mas con ella (nunca se sabe) el día que su final llegue, se irá, una madre, una amiga, una consejera y un largo etc.
Encabeza la entrada una fotografía suya en la que esta en su salsa y es mas o menos de la época en que la conocí.  Una de sus pasiones favoritas en la cocina es amasar pan, ahora no puede en absoluto, lo hace el hijo, pero ella aún, le forma los panes y los mete en el horno.

4 comentarios:

  1. Mi querida amiga, que preciosa entrada y como se nota lo gran persona que eres tu, siendo tan agradecida, creo que Maruja tambien tuvo mucha suerte en conocerte a ti, os deseo a las dos que sigais muchos añoa ayudando una a la otra. Mil besicos

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    1. Querida amiga, muchas gracias por tu comentario, no te imaginas lo que me emociono. No me creo ni mejor, ni peor que nadie, simplemente soy yo.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Querida Concheta, la vida nos quita y nos da. Qué afortunada eres por Maruja. Ojalá sigas conservándola por muchos años más. Por favor, dale un abrazo de mi parte. Recibe mi cariño.

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    1. Así es querida Melba, la vida es un tira y afloja y hay que aceptar todo como viene. Pienso que si, a sido todo un lujo poderla tener a mi lado y haber podido compartir tantas cosas.
      Un fuerte abrazo.

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